La sala Pedro de Ribera de Conde Duque acogerá hasta el próximo mes de enero, la exposición 'Lo exquisito. Artes suntuarias del siglo XVIII del Museo de Historia'. La muestra reúne 170 piezas procedentes del Museo de Historia entre las que destacan piezas de pintura y artes decorativas, mobiliario, tapices o relojes. Estos objetos reflejan la pujanza de las industrias artísticas del siglo XVIII, creadas al servicio de la Corona.
Estos objetos de lujo estaban pensados para la exhibición y lucimiento del rey y su Corte en los recién creados paseos ilustrados como el Prado de San Jerónimo. De entre ellos destaca una sopera de porcelana de la Real Fábrica del Buen Retiro, varias piezas de cristal francesas y alemanas de la Real Fábrica de Cristales de La Granja de San Ildefonso, o una escribanía de la Real Fábrica de Platería de Martínez, entre otras piezas.

Se trata de un recorrido por las industrias artísticas derivadas del concepto ilustrado de fábrica o manufactura. Es decir, la superación del taller artesanal mediante el estudio y aplicación de las innovaciones técnicas. De ahí los viajes de estudio al extranjero, para conseguir unas producciones de mayor calidad que pudieran combatir la importación constante de obras extranjeras según informó el Ayuntamiento de madrid.
Esta exposición tiene como objetivo estudiar una parte de las colecciones del Museo de Historia para su futura exposición permanente, así como difundir a través de la misma esta colección, manteniendo con ella una ventana abierta al Museo de Historia el cual está cerrado por obras.

La muestra se centra exclusivamente en las industrias suntuarias del siglo XVIII. Este pequeño recorrido incluye no sólo las manufacturas reales sino también otras industrias artísticas que habrán de alcanzar su mayor apogeo a lo largo del siglo siguiente. Sin embargo, un pequeño espacio de la exposición, la dedicada a la Real Fábrica de Aguardientes y Naipes que se convertiría en fábrica de tabacos, permite sugerir el capítulo siguiente en la historia de la industria madrileña: la gran fábrica decimonónica que llega a transformar no sólo el espacio urbano que la rodea sino también el tejido social y, por tanto, la propia imagen de la ciudad.